RÉQUIEM: UNA ALUCINACIÓN
A menudo nos preguntamos si ¿el aleteo de una mariposa en Nueva York puede provocar un tifón en Pekín? O, simplemente, escuchamos voces traídas por algo, imposible decir qué. Es bien común pensar, con obsesión, que la trucha que se agita entre las piedras me recuerda tu vida y alucinar que protagonizamos un sueño con melodía de sonata. *
Así de usual es la escritura de Antonio Tabucchi (1943-2012), quien fuera conocido como el “escritor italiano de alma portuguesa”, incondicional de Fernando Pessoa —con quien comparte, en muerte, estancia en el cementerio dos Prazeres, en Lisboa—. Tabucchi podrá ser recordado por su carácter y por la ilusión que guardó hasta el final de ‘desberlusconizar’ Italia; por haber sido candidato al Premio Nobel de Literatura; por amar profundamente una tierra y una lengua, en principio extranjeras, que encarnó (escribía en portugués y se mudó a Lisboa), pero me gusta pensar que será inmortalizado en la composición de sus propias melodías, las que recogió por sus paseos, tal vez a media noche, entre fantasmas. Al azar.
Réquiem, publicada en 1991, es una de las novelas más famosas de Tabucchi, escrita en portugués, y traducida, desde luego, al italiano y al español. No es tan solemne como el título apunta; la forman una serie de personajes animosos y extraños, aunque, desde luego, guarda un tono de saudade, erigido a partir de referencias a la obra de Pessoa y a Portugal (sobre todo su comida), el tren de cuerda de su corazón. A partir de una promesa de cita (la búsqueda íntima o el viaje que todos atravesamos), el protagonista entra en un estado alucinatorio, persiguiendo el espectro de un viejo amor, de un amigo, de un padre, de un poeta del siglo XX, por las calles de una Lisboa desierta. Una travesía de 12 horas que bien puede leerse en dos, pues es un libro de corta extensión. La novela en español es publicada por la editorial Anagrama, en la colección de libros “Compactos”. Una segunda opción para acercarse a Tabucchi es el filme de 1998: Requiem, de Alain Tanner, y, también, Sostiene Pereira (sobre las dictaduras en Portugal y España, a finales de los años 30), protagonizada en 1996 por Marcello Mastroianni, basadas en las respectivas novelas homónimas de Tabucchi. Los libros y filmes los pueden encontrar en casi toda librería, tienda de discos y online (la cosa es buscarle), y en el Distrito Federal en la librería italiana Morgana (Coyoacán/Roma).
Por Zazil Collins
* Las cursivas corresponden a algunos títulos de cuentos publicados por Tabucchi bajo el rilkeano título de El Ángel Negro (Anagrama, 1991).
Como a Drummond de Andrade, siempre me gustó la música popular, y, como él decía “no quiero a Häendel por amigo, ni escucho el matinal de los arcángeles. Me basta lo que ha venido de la calle, sin mensajes, y que, como nos perdemos, se ha perdido”.
Antonio Tabucchi







