STEVEN WILSON
El líder detrás de proyectos como Porcupine Tree, Blackfield y Bass Comunion, regresó al Distrito Federal para ofrecer un nuevo concierto como solista, presentando su nuevo álbum Grace For Drowning. Y no sólo daría un gran show, sino que el mismo quedaría plasmado para el lanzamiento de un próximo DVD.
Una proyección en pantalla dejaba ver un paisaje desolador, todo se mira en calma y de repente, ésta es quebrantada por el paso de una sombra espectral que atraviesa la imagen. La pantalla-cortina ubicada frente al escenario se vuelve transparente y deja ver al baterista Marco Minneman y el bajista Nick Beggs quienes comienzan a crear ritmos que anuncian el tema “No Twilight Within the Courts of the Sun”. Poco a poco los demás músicos se van incorporando: guitarra, teclados y un alientista que alterna flautas y saxofones. Steven aparece y después de pedir su guitarra rompe el mood de Jazz con una poderosa distorsión. De repente Steven ejecuta un segundo teclado ubicado al frente del escenario y el ambiente se transforma en psicodelia fusión, amalgamas de géneros diversos.
Continúan con otro tema de Grace For Drowning, “Index”, e imágenes de mariposas discadas aparecen en pantalla, es una canción perturbadora como los siniestros maniquís que aparecen en el video. Con los primeros acordes de piano de “Deform to Form a Star” todos aplauden, el otro guitarrista, Niko Tsonev hace un estupendo solo. Muchos cantan, eso se escuchará bien en el DVD. Llega “Sectarian” y la pantalla se transforma en un lúgubre bosque seco que se distorsiona hasta desaparecer mientras Steven hace acordes sobre una guitarra acústica, la música que le acompaña evoluciona de un Prog sinfónico e infernal a un Jazz Fusión. En la pantalla las imágenes pasan de la psicodelia a escenas de cuerpos envueltos en sabanas a manera de cadáveres o una mujer de negro viendo el mar desde un peñasco, en un momento inadvertido la pantalla cae y la banda queda totalmente al descubierto provocando un gran alarido.
Continúan con “Postcard”, ahora la pantalla del fondo toma las imágenes. “Estoy muy feliz de estar aquí de nuevo” dice Wilson en español. En pantalla una mano de una mujer tirada en el suelo cada sostiene un teléfono cuya pantalla prende y apaga. “Remainder the Black Dog”, provoca un gran alarido y de nuevo aparecen imágenes de campiñas desoladas y un cornudo personaje envuelto en una túnica es la figura central del tema. Se ve a Wilson más desenvuelto que con Porcupine. Se sacude, camina por todos lados, “dirige” a la banda, el saxofón de este tema remite a Santa Sabina, tiene ese toque entre oriental y jazzeado que usaba la banda mexicana, es un tema de corte sombrío y misterioso.
“Harmony Korine” es la siguiente en la secuencia, en pantalla personajes con cabeza de pájaro aparecen; también caballos, ojos, pantanos de brea y niños con máscara de gas. Después llega “Abandoner”, con las que aparecen imágenes de la “Isla de las Muñecas” en Xochimilco, las cuales se bambolean al viento y dejan ver sus caras sucias y mutiladas. El trenzudo bajista hace uso del Chapman Stick para hacer bajos y melodías, en conjunto con la música del grupo las imágenes cobran otro cariz, más siniestro, desolador. Una explosión de distorsión y virtuosos golpes de batería hacen las plácemes de la enardecida multitud. Continúan con “Like Dust I Have Cleared From My Eye” y al momento del solo de guitarra una puesta de sol enmarca las notas que ejecuta Wilson, es un hermoso y sobrecogedor momento.
Steven anuncia que tocarán una nueva rola,”Luminal”, la cual comienza con algunas figuras de bajo y batería que recuerdan a Primus y Rush, Prog en su máxima expresión, con vertiginosas escalas de guitarra, sax y teclados de sonido vintage, entre Moogs y mellotrones muy a la King Crimson y Hammond. Su ritmo es asincopado sincopa, es una larga pieza que entusiasmó grandemente a los presentes. Continúan con “Veneno Para las Hadas” y hay más imágenes de los canales de Xochimilco, la banda grita emocionada cuando identifica una trajinera. Le sigue la dramática “No Part of Me”, el tecladista nos maravilla con un espléndido solo de Moog que nos transporta a los años 70.
Wilson nos dice que tocarán la última noticia, pero que la buena noticia es que dura una eternidad, pero que todo el mundo debe guardar absoluto silencio para lograr el efecto deseado. “Raider ll” suena con un piano fúnebre por varios momentos en los que nadie parece respirar, no se escucha nada mas que las notas del piano. La canción estalla aunque no pierde su toque de pesadumbre, sus notas fúnebres son dignas de Sabbath, Type O Negative o Saint Vitus, de repente llega la calma con notas más armoniosas, casi esperanzadoras. Después de varios minutos vuelve el virtuosismo y se detiene en pads ambientales que marcan la segunda parte de la canción, misma que se acompaña con imágenes en video de playas y sol. De nuevo regresan al tema principal, aterrador, las notas graves del piano rezumban en todo el cuerpo, nos llenan de zozobra, nos da una sensación de pérdida. Steven toma su lira y hace algunos acordes sobre los que una dulce flauta aparece, imágenes de casas incendiadas que aparecen en los momentos más explosivos y aunque hay un momento que pareciera el final, aún no se termina esto. Ahora sobrevolamos el mar, en el cual el sol se refleja y el bajo vuelve al tema macabro, uno a uno los músicos van dejando el escenario entre ovaciones, es un final sensacional, todo mundo aplaude de pie.
Regresan al encore con “Get All You Deserve”. Steven se sienta solo en una silla, el flautista al teclado y el pianista lo acompaña al unísono, Wilson sale del escenario para regresar con una máscara antigas puesta mientras la pantalla al fondo se incendia, al tiempo que lanza riffs de su poderosa Paul Reed Smith negra. Es el final. En la pantalla uno a uno van a apareciendo los nombres de cada uno de los músicos, a la manera de créditos finales de una película. “Thank you and good night” se lee. Los músicos se retiran y pero un video sigue apareciendo en pantalla ante los gritos demenciales del público que no sabe si saldrán de nuevo o no. Los gritos de “¡Steven, Steven!” siguen sin cesar, nadie quiere irse, sin embargo hay que hacerlo. Seguramente tras bambalinas les invade el mismo sentimiento.
STEVEN WILSON
Marzo 13, 2012
Teatro Metropolitan
Fotos: Fernando Aceves























