EL ADIÓS A LOS CONCIERTOS
En un principio los conciertos eran verdaderos rituales en los que la materialización de lo que sólo imaginabas viendo largas horas las portadas de los álbumes o en fotos de revistas, por fin daba frutos y se convertía en una experiencia única. Hoy en día, con tecnología de por medio y la apertura masiva, los concietos han pasado a ser “eventos” de socialité, a los que hay que ir a pasar lista, “dejarse ver” y encima tener pruebas de ello (la calidad no importa, importa el hecho de que tú no eres el loser, sino los demás). El maestro Jorge Hill hace una reflexión sobre estos nuevos tiempos en los que los conciertos se siguen dando en forma pero han perdido la esencia.
Nunca me acabaron de convencer los conciertos masivos o los festivales, demasiada gente, todo demasiado lejos, una experiencia impersonal y nebulosa; pero somos muchos en este bizarro y torcido mundo y si se quería tener la aventura con alguna de las grandes bandas o solistas de la tierra, había que aguantar vara. Al final, todo era risas y diversión, se la pasaba uno bien, se encontraba a los amigos y los no tan amigos, terminabas sobrio, drogado o completamente ebrio con una historia más que contar y memorias dignas de tener para toda tu vida.
Eso, para mí, se terminó hace mucho, el párrafo anterior habla de mi adolescencia.
Más tarde, cuando ya me había hecho de gustos musicales más pensados y más acordes a mí y no tanto a la necesidad adolescente y apremiante de pertenecer, que muchos nunca dejan atrás –Sí, beatlemaníacos recalcitrantes y metaleros trve, esto habla de ustedes-, resultó que los nichos musicales que me interesaban no eran de gran interés para la industria de alto pedorraje. Esto me permitió ver a muchas de mis bandas favoritas, en repetidas ocasiones, con no más de otras dos mil personas, en un ambiente muy diferente. Había algo familiar en todo eso, una sensación de estar con los tuyos, de auténtica comunión que no estaba en una fantasía de momento bajo los efectos de la adrenalina y otros neurotransmisores (o intoxicantes), no eran las miles de pantallas o luces, ya que no había tales; no era un “endiosamiento” ante figuras intocables que se subían al escenario como divinidades griegas, con pasiones y defectos, pero todopoderosas al fin y al cabo; la sensación no se terminaba cuando terminaba el concierto, se convertía en parte de ti.
Se trataba, simplemente, de estar en contacto directo con esa música que te transportaba una y mil veces a lugares muy personales dentro de tu mente, muchas veces, imposibles de explicar al otro; las palabras sobraban, al igual que las luces, las pantallas, las otras 30,000 personas que podrían hacerte sentir que lo que estabas viendo y escuchando “sí vale, porque somos muchos”, la publicidad de cientos de “importantes” patrocinadores que se añaden a la falacia de “valor” y “mérito”. Se trataba, entonces, de comulgar –no se escandalice, “satanista” y saque el diccionario- con los demás, con la música y sus creadores, con personas como tú y como yo que supieron cómo expresar y que contaban, o aún cuentan, con un talento especial para hacerlo. Dioses y semidioses sólo existen en los cuentitos para espantar niños de edad y mentalidad, como en La Biblia; y genios… ah, “genios”, esa palabra que hoy para todo se usa.
Como por ahí decía el buen Gabriel Rojas, amigo, boxeador, rockero y escritor, “El problema no es tanto creer en Dios, si no hincársele a cualquier pendejo”.
Recuerdo haber estado, hace ya unos… muchos años, en Atarfe, España, viendo en un festival de tres metaleros días a una de mis bandas favoritas, aparte, por primera vez. Yo estaba del otro lado del charco gracias a mi entonces novia, que también adoraba a esa banda. A medio toquín, yo quería otro litro más de aquella deliciosa y espumosa cerveza ibérica y había que caminar hacia afuera del escenario, cruzar por un poco de nieve y lodo, pagar muchos euros por la estúpida y sensual cerveza para regresar muchos minutos después. Aquella novia, como muchas personas a las que platiqué la historia más tarde, quedó anonadada ante mi falta de endiosamiento ¡¿cómo era posible que me fuera a media canción en vez de quedarme zombieficado ante el aura divina de mi banda favorita?! pues, fácil, así nomás, sabiendo que nada pasa y que la chela, el platicar con extraños en el camino y ver cosas muy bizarras y divertidas en él, era parte de la experiencia, de ese todo que yo tenía –tengo- en mi mente que debería ser un concierto, en contraposición a lo que hoy, y desde hace mucho, se ha vuelto un concierto: miles de personas, idiotizadas, paradas frente a un escenario apantallamensos, con las manos levantadas portando un iPhone y grabando, no a la banda, no a la experiencia –inexistente-, sino grabando un “yo estuve ahí”, una medalla más en el uniforme del que es “melómano” y “ama los conciertos”.
Y es así que llegamos al meollo del asunto. Hoy, el poder corporativo se come todo, empezando por tu cerebro, y no es excepción, sino todo lo contrario, la voracidad que muestra sobre la industria de la música y los conciertos.
Hoy ya no se trata de tener una experiencia o algún tipo de comunión con el artista, con su creación y con los demás, un tesoro de la memoria y algo que te da una auténtica unión con el otro. No, hoy el otro en el concierto es El Otro, es un monito más, igual que uno, que busca llevarse el tazo y la etiqueta del concierto para meterlo en el bote de la colección, una paloma más en la larga lista, un video más para YouTube, nuevas fotos para el Facebook… y si eres coachellero e “indie”, más material para el Pinterest y para el blog “melómano, we”, hay que contarle a los demás rapidito y antes que nadie, escribir tu experiencia lo más pasionalmente posible mientras te das un Latte en el Starbucks y escribes tu conmovedor post en la MacBook, te acomodas la gafapasta, te retuerces el bigotito puntiagudo y piensas en el siguiente tatuaje de simbolitos coloridos que te vas a hacer, y dónde, porque ya no cabe.
Y es que a todos los rockeros medio viejunos, y no tanto, nos encanta burlarnos de las tendencias adolescentes que van y vienen, fomentadas por la industria que después las olvida para tomar otra, que no se apuntalan en nada y que se van a perder en los anales de la historia, como lo fue alguna vez el emo, el “indie” –o mejor dicho, la terrible malinterpretación, empaquetamiento y venta masiva de lo “independiente”… lo “independiente”, ja- y la voraz plaga incoherente e insufrible que hoy se conoce en general como “hipster”. Pero la triste realidad, señores, es que los mencionados y otros, como los fresas poperos, están a la par en ceguera y fanatismo incoherente que gran parte del rockero y metalero de hoy.
Ajá, sí, eso dice allá arriba ¿tomar partido? ni que me gustara el pambol y ni que se tratara del todo de personas, si no de tendencias corporativas que los individuos se acaban tragando felizmente. Sí, ni modo, eso nos hace medio pendejos, o muy pendejos.
Sólo es cosa de ver cuánto cuesta un boleto de los “chidos” para McCartney ¿Y por qué cuestan esa millonada? Porque los empresarios saben que vas a hacer todo y gastar todo por estar ahí, no porque te encante, no porque quieras una experiencia inolvidable (¿con McCartney? Pft, c’mon…) si no porque simplemente tienes que estar ahí. Y, curiosamente, justo mientras escribo esto, se aparece en Twitter el rumor de que habrá un concierto gratuito de McCartney en el zócalo, los boletudos se quejan ¿qué no se trataba de gusto por el señorcito? Claro que no, se trataba de “estar ahí y de gastar un chingo de dinero, porque lo que cuesta mucho, vale mucho”, ay… la gente. Por otro lado, el concierto es nada más y nada menos que gracias a Coca-Cola, llevando el sabor a tu vida, “gratis”; una de mis frases favoritas es “todo lleva factura”
Otro ejemplo, uno clave, es el de mentada bandita legendaria que lleva más de una década no sólo sin hacer algo decente aunque sea en defensa propia, no, aparte, su baterista y palurdo de máximo alcance, Lars Ulrich, quería alguna vez demandar a todas y cada una de las millones de personas que bajaron su música en Napster y que lo hicieron lo que hoy es (¿Un cretino insufrible? No, no me refiero a eso). Un señor que es hasta hoy uno de los grandes impulsores de cosas que ya huelen a muerto, como el copyright y el control de la industria sobre lo que bajamos, hacemos y deshacemos en la red (SOPA, PIPA, CISPA), de criminalizar y hacer pasar por ley cosas que ya no caben en un paradigma que se va, para dar paso a otro, con el derrumbe consecuente de los que se quedaron atrás.
Pero ¿sabes qué? de todas maneras vas a ir a ver a Metallica, apoyando a ese señor y a tantos otros de la calaña ideológica y poder impulsados con tu dinero en los ya-no-sé-y-me-vale-madre-cuántos conciertos que van a dar aquí. Y ¿sabes qué? Lo saben ellos, lo saben los empresarios, los productores, distribuidores y los señores que se rascan la panza en sus yates gracias a que eres un “orgulloso fan”, con tu dinero y las listas interminables de derechos ajenos que han comprado en exclusiva, fenómeno gracias al que a los creadores no les llegan más que algunos centavitos de esas carretadas de dólares que nunca verán, y si su creación deja de ser “redituable” simplemente se olvida y no se vuelve a promover y distribuir. Serviste para lo que servías, ahora lléguele a ver si ya puso la marrana.
¿Sabes por qué sigue pasando esto? porque no te quieres hacer parte, evitando el pensamiento de que no hay de otra, de que ya eres parte; que prefieres pensar que todo lo que acabas de leer, si llegaste hasta aquí, es obra de un amargadillo quedado, de alguna nostalgia sin nombre en la que es mejor olvidar los argumentos. Porque es más cómodo, llena de estatus, llena aspiraciones y llena tantos vacíos que uno termina pareciendo pornstar asiática. La cosa es ¿quiénes son los de los monster cocks que nos están llenando los vacíos, con qué y para qué?
Pero usté no se preocupe, hágase su full mental chaquetita y a dormir. Nada más, luego no se queje de la calidad de los conciertos o de que “sus héroes” de repente se convirtieron en empresarios que se chingan a todos los demás y promueven el ciclo que… ¡tú promoviste en un inicio con tu dinero y tu “mejor me hago güey”! ¡Yay!
Pero, tú ni te preocupes, tienes razón, no eres parte de nada, no eres un engrane en la maquinaria cultural, política y económica de nada, no importas como engrane, hacia dónde giras y en qué función de la maquinaria te decides insertar… total, “todos los demás lo hacen así”, “aquí nos tocó vivir”, “así es el mundo”, “no afecta mi vida diaria o mis intereses” ¿Cuántas frases de chaquetita mental quieres? Tengo media vida de escucharlas como “argumentos en contra”, si quieren lista completa en Word, escriban a chaquetitasmentales@soymediocreymegusta.com.
Descanse bonito, soñando con la individualidad y la quimera de no ser parte de nada, de no tener poder y decisión, total “Hace tiempo me dijeron, que aquí no pasa nada, que todo está guardado, para que no le pase nada, que esta tierra es de ciegos y que el tuerto está en el cielo”… y allá afuera, los que mueven los hilos, porque tú los has dejado, están muy contentos con tu siesta perpetua.
En todos lados se cuecen habas y el poder se mueve e impregna, en efecto, hasta lo que está detrás del escenario.
Wake up, Neo.
(Jorge Hill es escritor, guionista, creativo y músico independiente. Puedes leerlo todos los viernes en El Congal Postapocalíptico dentro de AnimalPolitico.com y en su página Bufonismo.com. Twitter @JorgeHill)










Cada quien vive el concierto como quiere, yo si soy de los que prefiere no andar tomando fotos y en vez malviajarse mientras escucha (o no) su tema favorito, hay que disfrutar lo que los musicos nos ofrecen sea o no lo que nos guste por que a final de cuenta el concierto es eso: una expresion de la musica que la banda o artista pueden brindar y no solo la imagen que tenemos de ello, como ejemplo pongo las presentaciones de Radiohead hace unos dias en nuestro pais, muchos esperaban Creep, No Surprises, High and Dry… yo la verdad me quede con las ganas de escuchar Karma Police en la primera fecha sin embargo aun asi disfrute de otros grandes temas, opino que los conciertos todavia tienen mucho que dar pero pues es innevitable son generaciones distintas habra un cambio sin duda…
Que pinche texto tan pretencioso, excluyente y poser.
Abunde más compañero, sustente su dicho
Concuerdo con algunos de los temas y otros no.
Yo en lo personal me suelo alejar de ciertos foros por la mala calidad de audio, sin embargo hay sus excepciones como Waters (palaciodeportes) y radiohead (forosol) donde suenan increíble.
También concuerdo con el compañero que dice que es algo pretencioso, por ejemplo cuando dice:
“Más tarde, cuando ya me había hecho de gustos musicales más pensados y más acordes a mí y no tanto a la necesidad adolescente y apremiante de pertenecer, que muchos nunca dejan atrás –Sí, beatlemaníacos recalcitrantes y metaleros trve, esto habla de ustedes-, resultó que los nichos musicales que me interesaban no eran de gran interés para la industria de alto pedorraje” jja ok.
WORD
Los celulares le vinieron a dar en la madre a los conciertos. De acuerdo con la mayoría de las cosas, aunque desviando un poco el tema, ¿usar MacBook me convierte en este tipo de personas?
muy de acuerdo con el texto tengo 34 años y la verdad he ido a muy pocos conciertos y hay algunos que me arrepenti de haber ido, pero en fin. Antes no habia tantos y cuando alguna banda aterrizaba aqui era realmente todo un ritual, ahora hay un chingo de conciertos puta madre de cuando aca hace medio año me compre mi primer computadora por chamba, tiene razon en eso de los videos de youtube no mamen y el twitter principalmente esta lleno de puras mamadas con blogs dizque de musica bastante malos bueno el del patas esta chido jajaja pero a ese cabron lo sigo desde bandaroquera a proposito mi patas deberias de hacer una critica de festivales como el vive latino que realmente es una reverenda mierda no se porque hacen tanto show cuando este se lleva acabo y me gustaria que empezaras por criticar a las seudobandas de “rock” mexicanas chale a solo que tu sueño sea tocar en el vive jaja espero que no, y si no es mucho perdir una lista de los mejores discos de rock en español si es que los hay gracias.
Así como exiges sostener su dicho a quien (muy atinadamente) describe este texto como “pretencioso, excluyente y poser”, deberías hacer lo propio con el tuyo.
No aportas ningún dato, ningún estudio, ninguna encuesta. Haces afirmaciones categóricas basándote ex.clu.xi.va.men.te en lo anectótico y en tu (aparentemente) muy limitada experiencia personal. Eso es periodismo flojo en el mejor de los casos.
Es pretencioso porque no haces ninguna propuesta y terminas usando la máscara de la crítica para, más bien, realizar un acto de onanismo público en el que te acaricias tu ego.
Es excluyente porque descalificas de un brochazo y sin dar bases a toda una generación… o a varias generaciiones que siguen yendo a conciertos y cuya experiencia, no debería ser despreciada tan sólo por ser diferente a la de un talibán de los shows como tú.
¿Tú qué chingados sabes porqué van a conciertos? ¿Lees sus mentes? ¿Sabes cuáles son sus motivaciones? ¿Has hablado con todos y cada uno?
Hueva.
Es poser por lo mismo. Porque tu texto no es “hay algo mal y deberíamos arreglarlo así”. No, tu texto es “todos ustefesd están mal pero qué bueno que yo no porque soy mejor que todos ustedes”.
Y ni qué decir de lo patético de meter a huevo tu anécdota del festival españolito ese. No aporta nada. No viene al caso pero, eso sí, nos permite saber que “estuviste en Europa para ver metal del bueno, papaw!” (y la cerveza española sabe a meados así que hasta para eso demuestras tener criterio de dos centavos).
Prefiero mil veces a un mirrey tomando video del concierto con su iPhone que a un snob mamón al que le arde tanto la cola el q
Rifado bro. Rifado.
El reply aquí por ser el más representativo de varios comentarios que van por la línea:
Qué torcida manera de interpretar lo que escribí, ya no hablemos de lo resentido que, justamente, intentas proyectar hacia mí y mis palabras.
¿Periodismo? ¿Encuestas? ¿limitada experiencia personal? … qué manera de mearse afuera de la taza.
Un tip, no para leer, si no para darle lectura a un texto: fíjese de qué se trata, no de lo que usted cree que se trata porque ya se le salió el chamuco. Un tip para este escrito específico: el poder corporativo sobre la industria de los conciertos.
¿Generaciones, nostalgias, lecturas de mente? justamente se juntan en tu comentario todos los lugares comunes que esperaba obtener de los “true”.
¿Propuestas? ¿no quedó claro?… -cierto, mala pregunta, que usté y tantos otros leen lo que quieren y no lo que está ahí- , la propuesta es dejar de apoyar una industria abusiva y tan torcida como tus lecturas, con sus ejecutivos, sus millonarios, sus productos y sus estrellitas. Pero si dejas de hacerlo ¡Ya no resultarías un “fan” tan “true”! ¿verdad? Mira nada más, ahí se ve el ouroboro, la serpiente que se come la propia cola sin darse cuenta que es parte de su cuerpo.
Puede uno darle una pensada o puede sentirse “inflamado” ante eso y decidir que lo que escribo son “puras mamadas”, incluso hasta me echo una anécdota que “no tiene nada que ver con el texto” -no entiendo qué estabas leyendo entonces- para mágicamente subir mi ego. Cámaras.
La otra opción es sentirse apuntado y ponerse sacos, entonces gritar a los cuatro vientos, junto con falacias lógicas “argumentativas” débiles, las palabras favoritas de quien sí critica por un asunto de identidad y no por una opinión informada: es pretencioso, es poser.
Desgraciadamente uno a veces supone que hay mucha gente que no utiliza tamañas palabrotas así a lo tonto, sabiendo que no significan nada en términos de valor o análisis, un “pendejo” me lo podría tomar medianamente más en serio.
Creo que sea malinterpretado el texto de Jorge Hill, lo digo por lo comentarios anteriores. he asistido a varios conciertos masivos y festivales , al igual que él me he retirado de ellos y trato de evitarlos, es muy molesto escuchar a tu alrededor el que canta…y supuestamente se sabe la canción, y a los que se toman fotos y videos para mas al rato subirlos a su red-social que más les gusta, no me molesta el hecho de que se tomen fotos o con mano alzada graben el concierto son libres de hacerlo..pero no se vale tapar la visibilidad de las personas de tu alrededor….creo que se aplica muy bien esa frase de –falta de civismo–… tampoco se critica el hecho de la tecnología…si no como es empleada… me pregunto cuanto alcanzaras a grabar con tu iphone desde la grada y que tan buen sonido tendrá?…otro punto es los precios de los boletos, estoy de acuerdo están por las nubes…y luego por lo que alcanzas ver y escuchar, gracias a lo ya antes citado, de verdad lo valen?
Que ganas de “documentar todo” (pero en una calidad espantosa) en el facebook!!
Ya lo dijo el tal Jorge Hill : (…)Y es que a todos los rockeros medio viejunos, y no tanto, nos encanta burlarnos de las tendencias adolescentes que van y vienen”
Por ende es un viejo amargado que muchas de las bandas que el disfrutaba ahora las disfrutan esos hipsters y poseurs (porque así se escribe correctamente) que tanto critica.
Alguna vez dijo Peter Greenaway (y Godard y D.W. Griffith) referente al cine que es una maravilla porque cada quien sale con una experiencia e interpretación distinta. ¿Pues que crees? Lo mismo pasa con los conciertos.
Si tu vas con la firme idea que todos los demás solo van como borregos pues que triste es tu percepción. Pero como ya lo dijeron antes. Tu texto es pretencioso, juzga en general y trata de abusar de el imaginario colectivo y solo te hace ver como un viejo amargado al que ya se le paso el tiempo.
De ser así mejor sírvete una copa de vino, pon alguno de tus viniles (que de seguro tienes) y dedícate a escribir en cosas que le importan a los de tu generación.
Antes de andar echando nombresotes para sacar el academismo, hay que comprender (repito, desgraciadamente, ante la falta de una lectura debida) que la experiencia personal es única y completamente respetable, y que desgraciadamente, de eso no se trata este texto, si no del poder corporativo sobre la industria de los conciertos y la manipulación que conlleva, incluso en los cambios culturales sobre la percepción.
Greenaway y Godard, curiosamente, han sido fuertes críticos de lo anterior en cuanto a la industria del cine y de cómo la incansable búsqueda por dinero ha creado una pantomima grotesca de lo que en algún momento fue un arte, y una masa consumista descerebrada y “fan” con cada vez menos expectativas en lo que antes era un público exigente y pensante.
PInches viejillos amargados, esos que citas para “argumentar” tu punto…
1) lea con atención
2) Aguas con las citas y los nombresotes para lograr una ilusión de “argumento de autoridad”, luego son navajas de doble filo.
Curioso, yo dije lo mismo hace un año en vísperas a famoso festival de una cerveza, pero no ofendí a nadie, ¿será que por eso no pego? http://espuki.posterous.com/corona-capital-matando-al-rock-a-punta-de-bil
Buen día, muchos de mis pensamientos los veo reflejados en este texto. Gracias por postearlo y dar a pensar cosas honestas y diferentes. Hay tanta gente que acude a la nada. McCartney está hecho de movimientos robotizados, Metallica sabe “donde está el pan”, donde están sus escuchas menos críticos. Donde les dejan más dinero y menos experiencias verdaderamente rockeras.
Cada vez me entusiasma más la música y menos las estrellitas en los escenarios.
Lo mismo paso cuando hace 2 años me fui a ver a mi banda favorita a Wacken… y si… los vi, pero más que eso… los viví.
Y burla me hizo más de uno cuando le decia a un carnalito… güey, neta… vive el festival, la musica se oye en todos lados. Mientras todos brincan como idiotas, se embriagan, se tormentan con pisotones y madrazos, mejor vive la experiencia del viaje en general. Ve las bandas que te interesen y lo demas disfrutalo, empedate si quieres, pierdete, pero no nomas vayas a ver a las bandas… no ps de pendejo no me bajaron.
y eso pasa aquí, allá y acullá… la música es un arte… los que la “hacen” son artistas… y como todo buen artista/artesano de pueblo… las grandes corporaciones se los planchan si no hacen lo que quieren… y lo de hoy y de unos años atrás es vender música de mala calidad, mal hecha, mal pensada, pero bien fabricada.
Es la epoca del Tepito musical con intro de remix barato… por que la mayoría de hoy es eso, un remix rebuscado de otras bandas/canciones/exitos/onehitwonders y las nuevas generaciones las aceptan llenando estadios, comprando albumes, comprando mercadotecnia y matando a la música.
MALÍSIMA-PÉSIMA Y UNA MEDIOCRE REDACCIÓN, QUÉ SE PUEDE ESPERAR DE JORGE HILL? un calvo frustrado y nerd reprimido -malo malo malo malo MALO! quiere aparentar su “enojo” pero es el primero que grita por tratar de pertenecer a eso que tanto critica.
Jjajaja, huevos.
Te ha deber violado en un concierto, es por eso que te expresas asi, ese es un comentario pa la chingada brother………….
La verdad este artículo sí expresa el sentir de los que vemos ciertos eventos como decadentes y funestos (festivales masivos, conciertos en estadios, prensa de espectáculos que alaba al sabor del mes, etc.). Y también creo que los artistas en verdad no crreo que sepan lo que pasa a su alrededor, en cuestión de precio, distribución y administración del boletaje.
Un concepto sí es definitivo la masificación de un artista atrae a un público que poco o nada tiene que hacer en una presentación de éste y su presencia resulta sumamente extraña y molesta.
Ejemplo: En una visita de U2 aparece Alejandro Fernandez entre el público asistente y autografió playeras de la banda para extasiados fans. No supuestamente él es lo contrario al Rock por lo que es y representa?