PULP

Posted 25 abr 2012 in Conciertos

Unos minutos pasados de las nueve de la noche, la obscuridad dejaba percibir una enorme pantalla que mostraba frases de bienvenida hacia una experiencia casi utópica: “¿Están listos?, ¿Seguros?”. El impaciente y eterno comienzo nos tenía con un nudo en la garganta.

“Do You Remember The First Time?”
Unos minutos pasaron para que la medula de la Gran Bretaña pisara el escenario. “Esta es la primera vez de Pulp en México, ¿Por qué tomó tanto tiempo?” Jarvis hablaba y lanzaba chocolates al público mientras todos, llenos de adrenalina sacaban a gritos la ansiedad porque el show comenzara.

Los sonidos frágiles del teclado crearon la atmósfera perfecta de la primer canción mientras las guitarras conquistaban los oídos del Palacio de los Deportes. “Do you remember the first time? I can’t remember a worse time”, se cantaba con fuerza bajo las letras luminosas de PULP. Los pegajosos riffs de Razzmatazz se hicieron escuchar con eco en sus guitarras, tan dulce era el sonido de una enigmática banda de los años 90 reunida en nuestra ciudad a exactamente una década de su separación. Un violín y una guitarra extra acompañaban a Mark, Candida, Steve y Nick. Jarvis Cocker es el gran líder, el rey, el amo y dueño de nuestra atención y por supuesto que lo sabe. Eso es lo que construye a una buena banda, la relación entre su música y la presencia por parte de todos o alguno de sus integrantes. En este caso, Jarvis es la presencia de la banda: corriendo de un lado a otro, tirándose al piso (rodillas flexionadas), bailando sobre los monitores, bailando como si el sentimiento recorriera sus venas hasta hacerlo estallar en miles de pedacitos de excitación y delirio. “Something Changed” dejaba escapar algunas lágrimas en los espectadores, las guitarras acústicas revivían los años 90 y cada minuto nos conectaba aún más. El juego de luces y visuales era tan influyente como la música, un láser de color verde apuntaba hacia nuestras frentes formando círculos en la intemperie, y por si se nos había pasado la conmoción “Disco 2000” apareció de la nada en tonos azul turquesa y rosa que hacían brillar el escenario mientras Jarvis posaba presumidamente sobre los monitores, al tiempo que literalmente les hacía el amor. Sensible, sensual, enorme, bailando al ritmo de la guitarra de Mark y el emblemático teclado de Candida, el lugar entero brincaba para alcanzar el cielo.

“F.E.E.L.I.N.G.C.A.L.L.E.D.L.O.V.E.”
Hubo mucha química entre Jarvis y el público, no paraba de hablar, tenía tanta fuerza en la garganta como nosotros en los pulmones, pese a que brincaba y bailaba por todo el escenario jamás perdió el aliento. Jarvis, poeta con voz impecable (tal cual sus grabaciones) permitió apreciar algo realmente único en él:   su lírica, sus canciones que parecieran recitadas con velocidad y ritmo, “Oh what is this thing that is happening to me. Oh. What is this feeling called love.”

Llego el momento de Babies, cuando nos llamó bambinos (en su lindo esfuerzo por hablar español) y los riffs tropicales levantaban a todos de sus asientos. “Underwear”  fue de las mejores interpretaciones de la noche, un tema que incluso recibió un brassiere por parte de alguna fanática. En el núcleo de la noche, los movimientos de Jarvis recordaban mucho a Ian Curtis, quizás en alguna vida donde las infinitas posibilidades le hubieran permitido al creador del Post Punk ser más feliz. “Common People” terminó el set antes de dos encores inesperados y aún llenos de energía. Un setlist de 24 canciones en total que nos agotaron a todos. La sobrecarga de emoción y excitación culminó con una gran canción que según Jarvis no habían tocado y era especial para México: “Little Girl (With Blue Eyes)”. 2 horas con 25 minutos de un admirable performance mítico y de corazones desnudos.

Por Jaen Madrid 

PULP
Abril 23, 2012
Palacio de los Deportes 

Fotos: Salvador Bonilla/OCESA

Posted by El patas

Leave A Comment