LA “AUTÉNTICA” BIRRIA DE JALISCO
Entre esas joyas perdidas entre las calles del Distrito Federal, siempre es grato llegar a un oasis sorprendente que nos ofrezca reparo y alivio a los excesos fiesteros anteriores.
En realidad este puesto blanco, ubicado en la esquina que forman las calles de Colima y Orizaba en la Colonia Roma, es un puesto común y corriente, como miles que existen en la ciudad y no cuenta con un nombre en sí. Simplemente tiene rotulado en uno de sus costados: “La Auténtica Birria de Jalisco”, un título que se pone en duda al momento de probarla.
El Don que atiende, lleva varios años en este mismo punto; según cuenta, sus clientes habituales son los oficinistas de la zona, pero los fines de semana acuden quienes padecen los estragos de una inclemente cruda, en busca del picante elixir que los cure.
La birria se sirve en un plato que parece bastante modesto, pero en realidad es bastante sustancioso. El Don deposita una cucharada de una pasta oscura y misteriosa en el plato, y después sirve el caldo rojo oscuro y grasoso de olor picante. El sabor es delicioso, ni siquiera se siente grasoso al paladar, es notorio un cierto buqué de añejamiento, debido a que según su dueño, la salsa se prepara desde el Lunes (por lo que si se va en Sábado o Domingo, la concentración de sabores es mucho mayor) y de inmediato se identifican sabores de varios chiles mezclados. Por supuesto el caldo se acompaña de su respectiva cebolla picada, y a pesar de la apariencia, no cae nada pesado al estómago.
De rigor hay que pedir unos tacos de la respectiva birria y aquí es donde encontramos la sorpresa. El taco es servido con una nueva ración de esa pasta oscura del caldo y la cebolla morada también hace su aparición. Al probarlos, descubrimos que la carne del taco tenía un sabor dulzón (al contrario de la birria habitual de sabor más fuerte como el carnero). Así que le preguntamos al Don de qué carne se trataba, y luego de titubear y platicarnos la historia de su vida (en la que supimos que tiene varios hermanos con puestos similares de birria pero que cada quien tiene su propio sazón), finalmente nos reveló que sus tacos son de ternera, lo cual sí contradice la “autenticidad” de su letrero, pero no por ello lo hace malo, al contrario. La ternera es una carne mucho más digerible que el carnero o la carne de puerco que algunos utilizan, además el sabor es mucho menos fuerte por lo que puede ser que a muchos les guste más.
Para aderezar el taco hay un buen surtido de salsas, desde unos muy picantes chiles habaneros y cebolla morada, hasta unos exquisitos chiles de árbol bien toreados y fritos con aceite (si se les hace muy agresivo hay una versión de estos mismos chiles pero hechos salsa la cual agarra un sabor muy diferente, cenizón y muy sabroso).
¿Y de precios? No está nada caro, cada taco, pequeño pero bien servido, cuesta $7 pesitos y el caldo es gratis, seguramente pedirán dos rondas de cajón. Si se enchilan hay refrescos a la orden. Hay pocos bancos para sentarse, por lo que posiblemente les toque comer parados, pero hay unas barras bastante amplias para que todos quepan.
Está abierto todos los días a menos que sea día festivo, que es cuando justo más se necesita, pero bueno, hasta los héroes tienen qué descansar.
Nada más no se pongan a hablar con el Don de religión y homosexualidad porque igual se enojan y no queremos que les haga daño esta buena birria.












