SAINT VITUS – LILLIE F-65
El Doom es la piedra inaugural del metal, es la estructura que Black Sabbath heredó al mundo para que se construyera un género completo. Esa estructura marcó pautas sobre la afinación de las guitarras, el tempo de los ritmos y la temática de las letras, sobre la sencillez de la banda, la representación de lo que es la clase obrera y de su oscuro estilo de vida lleno de vacíos y desolación. Claro, en aquel entonces, esto no era Doom, ya que el término ni existía.
La banda que mejor tomó la idea de dicha estructura y logró darle forma e intención, fue la ya legendaria banda angelina, Saint Vitus, quienes junto con los suecos Candlemass y sus coterráneos Pentagram y Trouble, fueron marcando el camino del Doom que vendría años después hasta el día de hoy. Y lo que nos presenta el día de hoy, es un auge del término, así como una generación de excelentes bandas de Doom, cada una muy distinta de la otra, pero que respetan esa estructura ya trazada desde décadas atrás. Otro gran momento que se vive en el género, es el regreso de las grandes bandas como Pentagram, Candlemass y este año, Saint Vitus, no sólo a los escenarios, sino a los anaqueles de las tiendas de discos con nuevos materiales.
Saint Vitus viene a presentarnos su primer álbum desde 1995 (Die Healing) y el primero con su emblemático cantante Scott ‘Wino’ Weinrich desde 1990 (V). Mucho tiempo ha pasado desde que aquella banda cansada decidiera no seguir más, muchos proyectos en los que Wino se ha metido, como The Obsessed, Premonition 13, The Hidden Hand, Shrinebuilder, y un par de discos solistas. En resumen, la expectativa que éste nuevo disco trae consigo es muy grande y eso incrementa tanto la presión sobre la banda, o bien, la mayor probabilidad de salir frustrado con el resultado final.
Afortunadamente, el álbum no decepciona, si bien no es una obra maestra, sí es el retorno en forma de una leyenda en su tipo, de unos viejos adictos al viaje y a la distorsión, de su amor por el ruido y por la música que está arraigada en el centro de sus corazones, que es visceral y que logra encontrar belleza en la agresividad. La voz de Wino suena impecable y maravillosa, no hay punto débil en sus registros, ni técnica ni emocionalmente Wino deja hueco a decepciones. El tono clásico de las guitarras de Dave Chandler también sigue, dando su toque personal a las canciones como “The Bleeding Ground” y “The Wasted Of Time”.
Este álbum es vigorizante para el género, es energía pura para la imagen y legado de Saint Vitus que mucho han hecho por el Doom, es alegría para los fans que esperábamos con ansías escuchar algo de esta banda desde la perspectiva del nuevo siglo. Sin embargo, el sentimiento del álbum es más desolador, es más sentimental de lo que parece, el ejemplo ideal es “Vertigo”, una contribución lírica y musical de Wino, en donde en dolor de ser se plasma en tan sólo dos minutos y medio en una pieza instrumental. Los últimos diez minutos del álbum, con las cerradoras “Dependence” y “Withdrawal”, se respira el dolor de viejas heridas, del cansancio de una banda y un estilo de vida que ha dejado mucho y quizás, poco a ha recibido.
Al final -y quizás soy pesimista- este álbum de Saint Vitus más que ser un regreso, es una digna de una despedida de una leyenda, de un legado que ha sido raspado por el paso de los años. Nos deja la lección de que así se hace la música de calidad, no desde la comodidad del estatus de leyenda, sino desde el dolor de los años encima de una banda que ha dejado el alma por la música.
Por Javier ‘Show’ Villalpando
SAINT VITUS
Lillie: F-65
Season of Mist, 2012
8 / 10








Creo que es una reseña muy floja, el álbum es una obra maestra contrario a lo que señalas.
Saint Vitus esta mas vivo que nunca, en E.U.A y Europa son casi dioses, ……muertos de donde? despedida ? …..Si Dylan Sigue Cantando Por que Wino dejaria de hacerlo, Si Krieger sigue tocando…Por que Dave Dejaría de hacerlo?? ….. ESTÁN EN SU MEJOR MOMENTO, DUDO QUE QUIERAN DEJARLO AHORA!!!