RIFFEMÉRIDE: KEITH, ULI JON, CHANDLER, ANDREW
(Celebrando los 69 años de Mr. Rock & Roll, Keith Richards, el gemelo maldito de Mick Jagger, el amo y señor de los riffs de los Rolling Stones, retomamos esta nota sobre la autobiografía de Keith, escrita por nuestra amiga Padma Sundaram desde Boston para nosotros).
La nueva autobiografía de Keith Richards, Life, es un entretenido, rabioso y festivo viaje por la vida de un verdadero pirata que ha consumido cualquier cosa y ha sido partícipe de cualquier placer. Uno esperaría que su memoria estuviera nublada por la bruma de alguna clase de narcótico dado que ha sido un afamado consumidor de heroína, cocaína, mezcalina, LSD, peyote, marihuana y demás. Sorprendentemente no ha olvidado nada de ello. El libro está hábilmente transcrito por James Fox. No dejen que el grueso del libro los asuste (564 páginas). Si hay una memoria del Rock que deban leer, probablemente debería ser esta.
El libro está lleno de sorprendentes momentos históricos como el encuentro de los Glimmer Twins – Keith Richards (o Keef) conoció por primera vez a Mick Jagger en la plataforma del tren en Dartfod, Inglaterra en 1961. Keith era un gran fan del Blues y llevaba un álbum de Chuck Berry bajo el brazo cuando Mick camina hacia él. Cómo él lo dice: “¿Que si conectamos? Te metes a un vagón con un tipo que trae Rockin’ at the Hops de Chuck Berry, la edición de Chess Records, y The Best of Muddy Waters también bajo el brazo; seguro que vas a conectar, es la onda”. Hay grandiosas descripciones de la escena del Blues en Londres en los 60, cuando los aficionados se reunían en los clubes “como los cristianos primitivos”. También tenemos la actuación de los Stones en el programa Hollywood Palace antes de su primer show en América en San Bernardino, California. El conductor, Dean Martin, los presentó como “estos greñudos maravilla de Inglaterra, los Rolling Stones…están en el camerino quitándose las pulgas entre ellos, ¡no me dejen solo con esto!”
Por supuesto también encontramos las esperadas menciones a sus aventuras sexuales (es una autobiografía del Rock después de todo). Piensen en Ronnie Spector (bueno, Ronnie Bennett de las Ronettes) y Anita Pallenberg (que se la bajó a Brian Jones en un viaje a Marruecos). Keef parece ser sorprendentemente tímido (dice: “nunca le tiré la onda a ninguna chica en mi vida”). Él y Pallenberg protagonizaron a los “drogadictos enamorados” por años, pero los problemas de adicción de ella parecían ser demasiado, aún para él. “Ella era como Hitler; quería arrasar con todo a su paso”.
Keef ahora es abuelo y parece haber encontrado la estabilidad con Patti Hansen, una modelo americana. Cuando antes solía tener un perro cazador de lobos, ahora tiene un Labrador dorado llamado Pumpkin y dos Bulldogs franceses (Etta y Sugar, por Etta James y su famosa canción “Sugar on the Floor”). Parece estar algo molesto por su imagen de pirata junkie. “La gente piensa que aún soy un maldito junkie. ¡Hace 30 años que dejé las drogas!”, y hace notar que “tu personaje es como un grillete y una bola de acero. Es imposible no acabar siendo un parodia de lo que creías que eras”.
Desde luego están las clásicas historias de Keith que deben recrearse con su voz en el libro. Se quedó despierto por nueve días consecutivos (ayudado por la cocaína) al fin de los cuales resbaló, azotó de cabeza contra una bocina y entonces “todo se volvió una cortina de sangre”. Igualmente nos cuenta su viaje en carretera con John Lennon en ácido, quien “realmente no aguantaba el paso”. También se incluye la historia de su accidente en Fiji, cuando se abrió la cabeza al caer de una palmera y casi sufrir una hemorragia interna mortal. Se despierta de la cirugía cerebral con un “¡Dios, así está mejor!”. No olvidemos que el hombre se aspiró las cenizas de su padre. Igual tenemos el berrinche que hizo cuando se rehusó a subir al escenario con los Rolling Stones porque alguien se había comido su “empanada de pastor”. Y además está la famosa anécdota de cuando “Keef le tira un cuchillo a famoso productor”.
El libro está lleno de historias así. Aparte de las drogas, el sexo y la euforia, la partes más encantadoras del libro son aquellas sobre la música y el sentimiento que genera tocar la guitarra. Cuenta sobre la primera guitarra que le compró su abuelo, una guitarra de cuerdas de nylon. Le enseñaron unos cuantos licks, acordes, y le dijeron: “toca la Malagueña y podrás tocar cualquier cosa”. Richards también tiene consejos para los que quieren ser guitarristas. “Primero tienes que conocer bien esa madre. Y te vas a la cama con ella,. Si no tienes una chica al lado, te duermes con ella. Tiene la forma adecuada“.
Keith aprendió la afinación de acorde abierto en Sol (G) de Ry Cooder en el 68. La afinación del acorde es D-G-D-G-B-D. Richards decidió quitarle la última cuerda para tener la afinación G-D-G-B-D-. En sus propias palabras: “Si estás tocando el acorde correcto , puedes escuchar este otro acorde detrás de él, el cual en realidad no estás tocando. Está ahí. Desafía toda lógica. Y está ahí tendido diciendo: ‘jodete”.
El libro no es nada amable con Mick Jagger, a quien se refiere constantemente como “Brenda” o “Su Majestad”. Jagger es presentado como pretencioso, ensimismado y que constantemente ve a la banda como sus empleados a sueldo. “Es casi como si Mick aspirara a ser Mick Jagger, cazando su propio fantasma. Y ayudándose de expertos en diseño para ello…”. Richards dice que el hombre es todavía su “hermano” y siempre contará con su apoyo. Pero es notorio que piensa que Jagger se vendió. Aun así, la historia de los años iniciales de su amistad, basada en el mutuo amor por el Blues, sus bandas iniciales Little Boy Blues y los Blue Boys, que los llevaron a la formación de los Rolling Stones está muy bien ilustrada.
Al final el libro es sobre un apasionado de la música (específicamente el blues). En palabras de Keef: “Pude desintoxicarme de la heroína pero no de la música. Una nota lleva a la otra y nunca sabes bien qué va a seguir, y no quieres saber. Es como caminar en una bellísima cuerda floja”.
Chas Chandler
Hoy habría cumplido 74 años Brian James Chandler, más conocido como Chas Chandler, quien en sus años mozos fuera bajista de los Animals grabando en la gran mayoría de sus hits. A finales de los 60 decidió retirarse de los escenarios para convertirse en manager y su gran descubrimiento fue haberse topado con Jimi Hendrix, a quien convertiría en una super estrella. Malamente Chandler perdió el interés en seguir manejando a Jimi y decidió irse con Slade, con quienes le fue bastante bien por 12 largos años.
Sam Andrew
Hoy llega a los 70 años este señor, quien fuera guitarrista de la Big Brother and the Holding Company. Junto con su compañero James Gurley fundaron los cimientos sobre los que se construiría la naciente escena hippie de San Francisco. Por supuesto la llegada de Janis Joplin a la banda fue fundamental para que el grupo alcanzara el éxito y Sam se convirtió en amante de Joplin algún tiempo, siguiéndola también en la Kozmic Blues Band hasta que se cansó de los excesos de la fama y regresó con sus viejos Big Brother. Ocasionalmente toca con su banda solista y dirigió la parte musical de una puesta en escena sobre Janis Joplin escrita por su hermana Laura Joplin.
Uli Jon Roth
Hoy cumple 57 años otro grande de la guitarra. El gran maestro Uli Jon Roth quien es uno de los pioneros de la llamada “guitarra neo-clásica” junto con Ritchie Blackmore (y que años después retomaría con gran éxito Yngwie Malmsteen). Luego de que Michael Schencker decidiera dejar a los Scorpions para unirse a UFO, lo que quedaba de la banda decidió fusionarse con la de Uli, Dawn Road, conservando el nombre de los Scorpions. Con ellos grabó cuatro estupendos álbumes que hoy en día son considerados lo mejor de la discografía de la banda en esta etapa post-psicodélica, pre-Heavy Metal. A partir de 1979 emprendió su carrera como solista con gran éxito en Europa. Además inventó su propia guitarra, la Sky Guitar, a la cual le añadió trastes extra, llegando a ser 30 o 35, puesto que las guitarras convencionales no le daban “la suficiente cantidad de agudos que requería”. En el 2006 se reunió con los Scorpions en el festival de Wacken, momento que quedó capturado para siempre en DVD.










