Por Jaen Madrid Estamos en los años pertenecientes a la era 2000. Por cada década se va dejando atrás un instrumento para escuchar música: grabadoras, tornamesas, discman, iPod…Todo se va comprimiendo increíblemente hasta arrastrarnos a las profundidades insólitas de la red, donde no hay reglas (por ahora). Es un campo oscuro con extremidades infinitas, los archivos flotan en el vacío, la música literalmente proviene de este subterráneo donde no se muestran caras (sus progenitores no necesitan hacerse presentes), sin embargo, existen, y existen para una sola razón única y pura: hacer música. Los mejores sonidos se encuentran bajo tierra (no para cualquiera), aguardando.