FAUST
¡QUEREMOS HIPPIES, NO A LOS BEATLES! ¿Qué pensarán los meseros del Lunario del Auditorio Nacional cada año, cuando en estos festivales ‘aurales’ se presentan ejecutantes demenciales, desconcertantes, a veces incluso un poco pretenciosos? Sus caras de pocos amigos hacen pensar que preferirían estar sirviendo las copas de los que ahí mismo se ‘prenden’ con guitarras gitanas o el ‘estruendoso’ (por aberrante) popcito mexicanón de La Gusana Ciega y todas esas huestes de pasmosa mediocridad.
















